Las conversaciones llegan tras registrar unos 2.000 millones de dólares en pérdidas con la cápsula.
The Wall Street Journal informó el 18 de septiembre de 2026 que la NASA negocia con Boeing el uso de la nave Starliner para 10 o más misiones nuevas a la órbita baja terrestre. La posible ampliación ocurre después de que la agencia redujera su compromiso inicial de seis misiones operativas a cuatro, y mientras la nave sigue en tierra desde septiembre de 2024.
Boeing afirmó que mantiene su compromiso con el programa de tripulación comercial de la NASA y espera lanzar la próxima misión según los requisitos oficiales. La NASA busca mantener dos sistemas estadounidenses independientes para no depender solo de la Crew Dragon de SpaceX. Aunque SpaceX recibió recientemente tres vuelos adicionales hasta 2030, la agencia prepara misiones hacia futuras estaciones comerciales antes del retiro de la Estación Espacial Internacional hacia 2030.
En la prueba tripulada de 2024, fallaron cinco propulsores de maniobra de la cápsula al acercarse a la estación. Por este motivo, la NASA decidió devolver la nave vacía y clasificó el vuelo como un percance de Tipo A, además de señalar fallas de comunicación y problemas de gestión entre ambos equipos.
En el plano financiero, Boeing acumula cerca de 2.000 millones de dólares en cargos contables vinculados al programa desde 2016 bajo un contrato de precio fijo. La NASA recortó el valor del contrato vigente a unos 3.700 millones de dólares, por lo que la empresa necesita contener sus costos para evitar mayores pérdidas.
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