La empresa prevé superar 10.000 millones de dólares en ventas externas hacia 2031.
El 17 de septiembre de 2026, la presidenta y CEO de Northrop Grumman, Kathy Warden, anunció en una conferencia de Morgan Stanley que la compañía alcanzó una cartera de pedidos récord. El avance se apoya en el gasto de defensa de Estados Unidos y de países aliados en sus cuatro divisiones, con fuerte impulso del bombardero B-21, el programa de modernización nuclear Sentinel, sistemas espaciales y municiones.
Warden detalló que la empresa acordó este año con la Fuerza Aérea estadounidense acelerar el ritmo de producción inicial del B-21. El cuerpo militar evalúa si elevará el encargo por encima de los 100 aviones previstos, con una resolución que presentará al Congreso a finales de año. Respecto a Sentinel, Northrop unificó los componentes del misil y programó su primera prueba de vuelo para 2027, antes de iniciar la producción en la década de 2030.
La firma negocia 10 acuerdos de municiones para ocho sistemas de armas tras calificar como segundo proveedor de motores cohete para el sistema PAC-3 de Lockheed Martin. Tras incorporar Orbital ATK en 2019, Northrop levantó dos plantas de motores de combustible sólido y tiene otras dos próximas a terminar. En propulsión naval nuclear, su división factura más de 1.000 millones de dólares al año, una cifra que según Warden podría duplicarse al subir el ritmo de ensamblaje de submarinos.
Para financiar estas instalaciones, Northrop destinará entre el 4% y el 4,5% de sus ingresos anuales a inversiones de capital durante los próximos años. La compañía mantiene la meta de alcanzar más de 10.000 millones de dólares anuales en ventas internacionales para 2031, conservando el pago de dividendos y la devolución de capital restante a los accionistas.
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