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Qué es el VanEck SMH, qué empresas reúne, cuánto cuesta, qué impulsa su demanda y sus riesgos.

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Un ETF de semiconductores te permite invertir, en un solo instrumento, en las empresas que fabrican los chips sobre los que funciona la inteligencia artificial. Uno de los ETF de semiconductores más conocidos es el VanEck Semiconductor ETF (SMH): reúne a las 25 empresas de semiconductores más grandes listadas en EE. UU., del diseño a la fabricación y la maquinaria.
Casi todos hablan de la IA como un software que flota en internet. No lo es: al igual que tu celular, es infraestructura física que se sostiene sobre unas piezas pequeñísimas y poderosas, los semiconductores o chips. Cuando le escribes a una IA, tu texto viaja hasta un centro de datos donde miles de chips procesan la solicitud. Vista de cerca, la IA es un sistema industrial: entrenar un modelo grande puede exigir 100.000 chips o más en paralelo, conectados por redes de alta velocidad, enfriados por sistemas industriales y alimentados con electricidad confiable.
Para que crezca, tres cosas tienen que crecer juntas: más centros de datos, energía suficiente para alimentarlos (impulsada por la IA, la demanda eléctrica de los centros de datos en EE. UU. se duplicaría con creces hacia 2027, pasando de 31 a 66 gigavatios) y chips cada vez más potentes. Si una se queda atrás, todo se frena.
Aquí conviene detenerse, porque es muy importante entender el porqué de esta ola. Durante décadas, la suerte de los chips dependía de cuántas PC y celulares se vendían: un negocio profundamente cíclico. Hoy el motor es otro: la inversión sostenida de las grandes tecnológicas en infraestructura de IA. Solo en 2026, Amazon, Microsoft, Alphabet y Meta proyectan invertir cerca de 725.000 millones de dólares (la mayoría en centros de datos de IA) y anticipan gastar aún más en 2027. Ese gasto adelantó casi cuatro años el hito del billón de dólares: el sector llegaría a unos 975.000 millones en 2026, +26% tras +22% en 2025.
Una observación clave: el crecimiento está concentrado. Los chips de IA son cerca de la mitad de los ingresos del sector, pero menos del 0,2% de las unidades. La señal más clara de esa tensión es la memoria: la HBM que alimenta a los aceleradores está agotada para 2026, en lo que ya se describe como un "superciclo" comparable al de los noventa, con la DRAM subiendo 40-50% en el tercer trimestre y sin alivio claro antes de 2028. El lado incómodo: al volcar capacidad hacia la HBM, la memoria común escaseó y encareció celulares y computadoras.
Hay un cambio aún más profundo. Entrenar un modelo se hace pocas veces; usarlo (la inferencia) ocurre miles de millones de veces al día, y su costo podría caer en gran magnitud. Sin embargo, abaratar la IA no reduce la demanda de chips, la multiplica, porque vuelve rentables usos que hoy no lo son. Ese es el motor de la tesis de VanEck de un sector estructuralmente menos cíclico, apoyado además en políticas como la CHIPS Act.
Un fondo de semiconductores no puede esquivar la política. EE. UU. autorizó a Nvidia a vender su chip H200 a clientes chinos aprobados, pero con una condición inédita: el 25% de los ingresos va al Tesoro estadounidense (lo más nuevo, Blackwell y Rubin, sigue restringido). Y los chips más avanzados los fabrica esencialmente una sola empresa, la taiwanesa TSMC, con su capacidad de empaquetado (CoWoS) al límite: buena parte de la IA mundial se apoya en una isla. Entre la CHIPS Act, los aranceles y las tierras raras, hacer la cadena de suministro más ágil es hoy la prioridad número uno de los ejecutivos del sector. El SMH se expone a todo esto a la vez: es parte de su atractivo y de su riesgo.
Un ETF reúne muchas acciones en una sola inversión, que compras y vendes como una acción. ¿Por qué reunirlas todas en lugar de elegir una? Porque fabricar un chip avanzado exige tres tipos de empresas que dependen entre sí: diseño (como Nvidia, que dibuja el "plano"), fabricación (como TSMC, que lo produce) y equipos (como ASML, que construye la maquinaria). El SMH cubre esa cadena completa por 0,35% anual. Una matiz del índice (MVIS US Listed Semiconductor 25): son las 25 empresas más grandes y líquidas listadas en EE. UU., no necesariamente estadounidenses: por eso incluye a la taiwanesa TSMC y la neerlandesa ASML, nombres difíciles de comprar por separado. VanEck lo gestiona desde 2011, sobre una canasta que existe desde 2000: uno de los ETF especializados en semiconductores con mayor trayectoria.
La razón de fondo para mirar el SMH es simple, y VanEck la dice sin rodeos: dentro del sistema industrial de la IA, los semiconductores van primero (todo, en última instancia, corre sobre chips). Como la fabricación avanzada está en muy pocas manos, esa capa goza de escasez, poder para fijar precios y altas barreras: las condiciones de una demanda de largo plazo. Esa es la lógica de tener toda la capa en un instrumento, en lugar de adivinar la empresa ganadora. A la fecha de publicación, el SMH acumulaba más de 100% en los últimos 12 meses (rentabilidad total); como referencia, el índice del sector (SOX) venía de su mejor trimestre histórico, con una subida cercana al 69% en dos meses.
El SMH es un ETF temático y concentrado en un solo sector. Muchos inversionistas lo combinan con fondos amplios y diversificados, como un ETF del S&P 500, para equilibrar el riesgo. Puedes contrastarlo con nuestra herramienta para Comparar ETFs o nuestra guía de Mejores ETFs de IA (2026). Como siempre en El Fondo: no te decimos qué hacer; te ayudamos a entender cómo funcionan las inversiones y los mercados.
El top 10 ≈ 68% del fondo. Roles en la cadena del chip: NVIDIA (diseño: GPUs de IA), TSMC (fabricación: fundición), Broadcom (diseño), Micron (memoria), AMD (diseño), Intel (diseño + fabricación), Applied Materials/Lam Research/KLA/ASML (equipos).
Source: Ficha (factsheet) del VanEck SMH, a fecha del 24 de junio de 2026.
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