La fiscalía solicitó suspender de inmediato las licencias de perforación en el bloque FZA-M-59.
Petrobras afirmó el 20 de septiembre de 2026 que sus estudios no identificaron impactos socioambientales directos sobre comunidades o tierras indígenas en el bloque FZA-M-59, dentro de la cuenca Foz do Amazonas. La declaración responde a un recurso presentado el 17 de septiembre por el Ministerio Público Federal (MPF), que solicitó al Tribunal Regional Federal de la 1ª Región (TRF1) la suspensión inmediata de la licencia de perforación.
El MPF sostiene que 17 municipios del estado de Pará se encuentran en el área de influencia del proyecto. De acuerdo con los fiscales, las embarcaciones de apoyo que zarpan desde Belém cruzan rutas de alta sensibilidad ambiental y provocan daños como redes destruidas, dispersión de peces y riesgo de accidentes. La fiscalía exige frenar las operaciones hasta realizar consultas previas con todas las comunidades costeras de Pará, estudios pesqueros y un plan de compensación.
La petrolera estatal argumentó que la consulta previa formal no aplica a esta fase de licenciamiento. Sin embargo, aseguró haber realizado más de 80 reuniones y audiencias públicas en 22 municipios de Amapá y Pará antes de perforar. Respecto a los vuelos de apoyo, la compañía indicó que la operativa en el aeropuerto de Oiapoque se ajusta a acuerdos alcanzados en 2023 con líderes indígenas para revisar rutas y elevar la altitud de vuelo.
El regulador ambiental Ibama rectificó la licencia de perforación el 3 de septiembre de 2026 para autorizar tres pozos adicionales (Manga, Crotalus y una extensión de Morpho). Las labores continúan en el pozo Morpho, ubicado a unos 175 kilómetros de la costa de Amapá a una profundidad de agua de 2.886 metros, donde Petrobras anunció el hallazgo de crudo de buena calidad el 14 de agosto de 2026.
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