La votación de 3 a 2 en el regulador cerró las negociaciones en el TCU el 22 de septiembre.
El directorio de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) de Brasil votó 3 a 2 en contra de un acuerdo consensuado impulsado por Eneva para flexibilizar los contratos de cuatro centrales termoeléctricas que suman cerca de 1,2 GW. Tras la negativa y las objeciones del área técnica del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), la comisión de solución consensual del tribunal dio por cerradas las tratativas el 22 de septiembre.
Eneva había llevado la propuesta a la Secretaría de Control Externo de Solución Consensual y Prevención de Conflictos (SecexConsenso) del TCU para retirar la obligación de generación mínima y dejar las plantas disponibles para el despacho del Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS), con la intención de aprovechar mejores oportunidades comerciales para la venta de gas.
En las evaluaciones del proceso, la Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica (CCEE) estimó un ahorro de unos 1.700 millones de reales para los consumidores regulados hasta 2030. Por su parte, el ONS calculó una reducción de recortes de energía renovable y mayor flexibilidad operativa, frente a un incremento en los costos de generación térmica.
El acuerdo no prosperó debido a las dudas del regulador y del equipo técnico del TCU sobre los impactos después de 2030, dado que parte de los contratos continuará vigente más allá de esa fecha sin que se demostraran ventajas para todo el período restante.
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